martes, 19 de agosto de 2014

CAPÍTULO 5: PREPARADA PARA CASARME

Antonia y Encarnita desaparecieron del lugar dejando tras de sí a Miguel, el conquistador, y Pedro, el entusiasta.
 
Rozaban las seis de la tarde y la calor había empezado a cesar en aquel municipio de Sevilla. Benjamín volvía del ayuntamiento y Jerónima y sus hijas le esperaban con la mesa preparada y para servirle el gazpacho que habían elaborado entre las tres con tomates del huerto de Juana, la vecina, con pepino, pan duro que habían ablandado, dos ajos, pimiento rojo y aliñado con aceite, vinagre y sal. También habían elaborado un puchero de garbanzos, verdura; entre ellas calabaza, apio, acelgas. Después del puchero tenían pensado servirle una "pringá". La "pringá" está formada por carne de pollo deshuesada, ternera, tocino y chorizo; todo ello va acompañado de migajas de pan dónde el comensal se pringa las manos al coger el pan con esta mezcla de carne, de ahí el origen del nombre.
 
Una vez que Benjamín había acabado de comer, se retiró de la mesa para como viene siendo de costumbre echarse una siesta.
 
Jerónima, Antonia y Encarnita retiraron los platos de la mesa y entre las dos hermanas los fregaron. Cuando acabaron de recoger la cocina, se tumbaron también en sus respectivas camas para echarse una siesta.
 
Encarnita, lo intentó, más no se durmió. Era imposible para ella, ya que continuamente estaba pensando en aquel chico. Se le venían imágenes a la cabeza de Miguel y era imposible de poder conciliar el sueño.
 
Antonia, se dio cuenta de que su hermana no pegaba ojo y le preguntó:
 
- Encarnita, a qué se debe tu inquietud? Por qué no te duermes?
A lo que Encarnita contestó:
 
- No lo sé Antonia. Es muy extraño. Aquel chico...
 
- Miguel? .- dijo Antonia
 
- Sí! Miguel! no paro de pensar en él. Me ha parecido tan gracioso hermana...A lo mejor si volvemos mañana, estarán allí.- dijo Encarnita.
 
- Encarnita, eres muy joven todavía, apenas has cumplido trece años, y ya piensas en chicos?.- dijo Antonia.
 
- Lo sé...pero no lo puedo evitar. Ese chico aunque no vestía a mi gusto porque no me gustan los pantalones cortos, y aunque no era muy apuesto el pobre, tenía muchísima gracia. Hizo que soltara una carcajada.- dijo Encarnita.
 
- Encarnita, olvídate de ese muchacho! exclamó con miedo. Nuestro padre Benjamín, nos vigila, sabe y le han contado que los chicos andan merodeando por Villanueva intentando camelar a las chicas de aquí. Es bien sabido que nuestro padre es muy celoso y no le agradará que andemos coqueteando con chicos.- dijo Antonia.
 
- Ya...pero hermana nuestro padre se casó con 12 años y nuestra madre con 14. No me podrán decir nada. Ya tengo edad suficiente para conocer a un chico. Además sé hacer las tareas del hogar, sé cocinar, sé coser, sé todo lo que hace falta para casarse. Mi padre no puede ser tan egoísta, no crees? Nos ha de dejar algo de libertad, supongo que él también tuvo errores y se equivocó y los pagó. Por qué entonces, no me deja ser mayor? No lo entiendo...- dijo Encarnita con sollozos y lágrimas que caían de su mejilla.





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