La mañana del 10 de octubre de 1956, Antonio el minero, acudió como de costumbre al pozo número cinco. Por el camino de ida al "Carbonall" se encontró con Benjamín Recuero que había ido a buscar los típicos dulces de bizcocho de Villanueva, "los Barquillos".
Concha, la hermana de los mellizos, era vecina de Encarnita. José estaba estudiando muy duro en el instituto de los "Hermanos Maristas" ya que quería obtener una buena nota y titulación para poder acceder a algún puesto de trabajo que valiera la pena. Y por las tardes, seguí ejerciendo de monaguillo. La verdad fue que, eligieron los curas a José. Un día, en la escuela, le dijeron Joselito sacas muy buenas notas te necesitamos en la "Iglesia de Santa Bárbara" para ayudar al padre Andrés, a lo que José contestó: De acuerdo será divertido.
La casa de Carmela y Antonio era una casa de unos 80m cuadrados. En el exterior, las paredes se blanqueaban por el intenso calor de Sevilla. Tenía un patio exterior, de unos 40m cuadrados con naranjo, limonero, gallinas, conejos y un perro. No era una casa lujosa, pero en comparación con las demás casas de "Las Cuevas" se notaba donde trabajaba un minero y donde estudiaban los hijos.
Un día que José volvía del instituto, Concha le susurró en la oreja a su hermano...
- Joselito, acabo de ver a Encarnita asomada en su ventana.
Joselito, guiñó el ojo a su hermana y aguardó 10 minutos a saber cómo volver a conquistar a Encarnita.
- Buenos días princesa! .- dijo José a Encarnita desde el otro lado de la ventana...
- Buenos días José!.- Cómo te van los exámenes? Ya sabes de lo que vas a querer trabajar? No querrás ser minero, como tu padre no?.- dijo Encarnita.
A lo que José contestó:
- Mira, Encarnita, me estoy formando, para que pueda tener un buen sueldo y no te falte de nada el día en que tu y yo nos casemos.
- José...!!! jajajajaaj quién te ha dicho a ti, que a mí me podrías llegar a gustar? Será posible...
- No hace falta que me digas que no Encarnita! Se te nota en la mirada y te tiembla la voz.- dijo José.
- Qué mentiroso que puedes llegar a ser José! jajajajaja.- carcajeó Encarnita.
- Los ojos tuyos no mienten muchacha! Esos ojos grandes, negros, dulces que me tienen enamorado...Te diré una cosa Encarnita...En breve me presentaré a los exámenes finales, me darán una nota y si llego a ser de los mejores tendré opción a elegir entre varios trabajos. Podría ser que me enviarán a otra zona de España a trabajar...Y yo ya no estaría en Villanueva para verte. De hecho, mi tío Eusebio, me está comentado que el próximo verano para ganar unas pesetas me vaya con él, me enseña el oficio de camarero y estamos en los hoteles. Así reuniré dinero para si tengo que ir fuera a trabajar te vengas conmigo!.- dijo José.
- José...ya sabes como es mi padre...No sé cuantas veces te lo tengo que decir...nunca me dejará salir de este pueblo. Por no conocer...no conozco ni siquiera lo que es una playa ni el mar...entiendes?
Jerónima, estaba detrás del resquicio de la puerta, y oyó la conversación de los dos. Quedaba poco para que Benjamín volviera del trabajo y quiso avisar a Encarnita para que no sufriera delante de José vergüenza de una bronca.
- Encarnita!!!.- chilló retrocediendo hacia la cocina para que Encarnita no supiera que los había estado espiando.
- Dime mamá!.- dijo Encarnita.
- Buenos días Jerónima! .- saludó cordialmente José a la que podría ser su suegra en un futuro no muy lejano...
- José...te tengo dicho que no coquetees con Encarnita. Cómo te lo tengo que decir muchacho? en chino? Sabes lo que me ha dicho mi esposo Benjamín?.- dijo Jerónima.
- Jerónima, yo no hago nada malo. Es normal coquetear a estas edades. Usted qué prefiere, séame sincera... Que su hija se case con un desgraciado, o con un apuesto hombre, estudiado, formado, que quiere trabajar mucho para sacar a su familia adelante? Va dígame! .- dijo José.
- José, por favor cállate! dijo Encarnita con vergüenza.
- Tú, le has dicho a tu madre que nos queremos Encarnita? Porque en mi casa, ya todo el mundo, mi hermana Concha, el mellizo Manuel, y mis padres Carmela y Antonio ya están más que enteraos.
- José!.- dijo Jerónima. Tú, te piensas que no se nota? jajajaja.- empezó a sonreír... Cada vez que pasáis por aquí os sonrojáis, os miráis y os pensáis que la policía es tonta vaya! jajajajaj. aishhh que chiquillos estos...me vais a matar... Benjamín, mi marido me ha dicho que como pille a Encarnita tontear contigo...que se te acaban los pelos de la cabeza. Que no tiene edad para coquetear. Así que...sintiéndolo mucho José tendrás que esperar unos añitos más. Y ahora Encarnita vámonos para dentro que tu padre está a punto de llegar.
- Está bien mamá.- dijo Encarnita mirando a José con cara de enamorada y de dolida porque sabía que su padre Benjamín, no se lo iba a poner nada fácil a aquella parejita.
Concha, la hermana de los mellizos, era vecina de Encarnita. José estaba estudiando muy duro en el instituto de los "Hermanos Maristas" ya que quería obtener una buena nota y titulación para poder acceder a algún puesto de trabajo que valiera la pena. Y por las tardes, seguí ejerciendo de monaguillo. La verdad fue que, eligieron los curas a José. Un día, en la escuela, le dijeron Joselito sacas muy buenas notas te necesitamos en la "Iglesia de Santa Bárbara" para ayudar al padre Andrés, a lo que José contestó: De acuerdo será divertido.
La casa de Carmela y Antonio era una casa de unos 80m cuadrados. En el exterior, las paredes se blanqueaban por el intenso calor de Sevilla. Tenía un patio exterior, de unos 40m cuadrados con naranjo, limonero, gallinas, conejos y un perro. No era una casa lujosa, pero en comparación con las demás casas de "Las Cuevas" se notaba donde trabajaba un minero y donde estudiaban los hijos.
Un día que José volvía del instituto, Concha le susurró en la oreja a su hermano...
- Joselito, acabo de ver a Encarnita asomada en su ventana.
Joselito, guiñó el ojo a su hermana y aguardó 10 minutos a saber cómo volver a conquistar a Encarnita.
- Buenos días princesa! .- dijo José a Encarnita desde el otro lado de la ventana...
- Buenos días José!.- Cómo te van los exámenes? Ya sabes de lo que vas a querer trabajar? No querrás ser minero, como tu padre no?.- dijo Encarnita.
A lo que José contestó:
- Mira, Encarnita, me estoy formando, para que pueda tener un buen sueldo y no te falte de nada el día en que tu y yo nos casemos.
- José...!!! jajajajaaj quién te ha dicho a ti, que a mí me podrías llegar a gustar? Será posible...
- No hace falta que me digas que no Encarnita! Se te nota en la mirada y te tiembla la voz.- dijo José.
- Qué mentiroso que puedes llegar a ser José! jajajajaja.- carcajeó Encarnita.
- Los ojos tuyos no mienten muchacha! Esos ojos grandes, negros, dulces que me tienen enamorado...Te diré una cosa Encarnita...En breve me presentaré a los exámenes finales, me darán una nota y si llego a ser de los mejores tendré opción a elegir entre varios trabajos. Podría ser que me enviarán a otra zona de España a trabajar...Y yo ya no estaría en Villanueva para verte. De hecho, mi tío Eusebio, me está comentado que el próximo verano para ganar unas pesetas me vaya con él, me enseña el oficio de camarero y estamos en los hoteles. Así reuniré dinero para si tengo que ir fuera a trabajar te vengas conmigo!.- dijo José.
- José...ya sabes como es mi padre...No sé cuantas veces te lo tengo que decir...nunca me dejará salir de este pueblo. Por no conocer...no conozco ni siquiera lo que es una playa ni el mar...entiendes?
Jerónima, estaba detrás del resquicio de la puerta, y oyó la conversación de los dos. Quedaba poco para que Benjamín volviera del trabajo y quiso avisar a Encarnita para que no sufriera delante de José vergüenza de una bronca.
- Encarnita!!!.- chilló retrocediendo hacia la cocina para que Encarnita no supiera que los había estado espiando.
- Dime mamá!.- dijo Encarnita.
- Buenos días Jerónima! .- saludó cordialmente José a la que podría ser su suegra en un futuro no muy lejano...
- José...te tengo dicho que no coquetees con Encarnita. Cómo te lo tengo que decir muchacho? en chino? Sabes lo que me ha dicho mi esposo Benjamín?.- dijo Jerónima.
- Jerónima, yo no hago nada malo. Es normal coquetear a estas edades. Usted qué prefiere, séame sincera... Que su hija se case con un desgraciado, o con un apuesto hombre, estudiado, formado, que quiere trabajar mucho para sacar a su familia adelante? Va dígame! .- dijo José.
- José, por favor cállate! dijo Encarnita con vergüenza.
- Tú, le has dicho a tu madre que nos queremos Encarnita? Porque en mi casa, ya todo el mundo, mi hermana Concha, el mellizo Manuel, y mis padres Carmela y Antonio ya están más que enteraos.
- José!.- dijo Jerónima. Tú, te piensas que no se nota? jajajaja.- empezó a sonreír... Cada vez que pasáis por aquí os sonrojáis, os miráis y os pensáis que la policía es tonta vaya! jajajajaj. aishhh que chiquillos estos...me vais a matar... Benjamín, mi marido me ha dicho que como pille a Encarnita tontear contigo...que se te acaban los pelos de la cabeza. Que no tiene edad para coquetear. Así que...sintiéndolo mucho José tendrás que esperar unos añitos más. Y ahora Encarnita vámonos para dentro que tu padre está a punto de llegar.
- Está bien mamá.- dijo Encarnita mirando a José con cara de enamorada y de dolida porque sabía que su padre Benjamín, no se lo iba a poner nada fácil a aquella parejita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario