martes, 19 de agosto de 2014

HISTORIAS PARA COMPARTIR CAPÍTULO 4 : JUGANDO A SER MAYORES

Apareció en escena Miguel, hijo de María y Bernabé, pertenecía al municipio andaluz de Constantina.
 
Contemplando a Encarnita dijo a su amigo de infancia Pedro:
- Mira, que muchacha más hermosa...no he visto chicas tan guapas por Constantina, me gustaría vivir aquí para poder verla todos los días, no me cansaría nunca de verla.
 
A lo que dijo Pedro:
- Miguel, no sueñes, estas muchachas se casarán con gente de "Las Cuevas" no tienes nada que hacer con esa chica. Es demasiado guapa para ti, no se fijará en ti, además creo que su padre es muy celoso y que la controla demasiado, al menos eso dicen.
 
- Pero, aunque sea tan hermosa como una flor de la ribera del Guadalquivir, me gustaría conocerla.
Seguramente quede fascinada de mi personalidad. Cierto es, amigo del alma, que esta chica "quita el sentío" y aunque yo sea bajito le encandilaré con mi mirada y buen hacer.- dijo Miguel.
 
- Está bien, amigo, tu verás, no quiero que sufras por una mujer y tengo entendido que las muchachas de aquí no se casan hasta los 18 años. Si es lo que quieres, allá tú, pero creo que no te va a ser fácil hacer que se quede prendada de ti. Pero no la has visto Miguel? Es una chica fascinante! Tendrá el listón muy alto Miguel. No es como las demás y lo sabes!
 
- Si, pero aún así, creo que vale la pena conocerla. Por qué no me ayudas y nos acercamos para verla? Tú si quieres habla con la que parece ser su hermana, porque es de parecido semblante y déjame que yo me camele a esta, vale?
 
- Está bien Miguel, acerquémonos y preguntémosles como se llaman, de acuerdo?
Se acercaron a las dos hermanas y comenzó a hablar Pedro que era más decidido y más tenaz que Miguel.
 
- Hola chicas.- Comenzó a hablar Pedro
 
- De donde sois?.- Preguntó Pedro.
 
A lo que contestó Antonia, la mayor de las hermanas:
- Somos de "Las Cuevas" y hemos venido a pasar la tarde con nuestras amigas. Aquí se está a gusto pues la arboleda nos cobija de la solana que hace hoy. Esta,- dijo Antonia señalando a su hermana,- Es Encarnita mi hermana menor.
 
Encarnita comenzó a hablar, era una chica muy tímida, de echo, Benjamín su padre, no quería que tonteara con los chicos ya que sabía que era de hermosa apariencia y no quería que cualquier chaval se llevara a su hijita del pueblo para llevársela a otro más distante en el que no pudiera verla.
 
- Pues yo soy Encarnita. De donde venís vosotros?
 
- Somos de Constantina y venimos con amigos de Tocina. Sería de nuestro agrado poderos ver otro día. Tanto Miguel como yo, Pedro, estaríamos encantados de ir un día con vosotras a la ribera y refrescarnos allí.- dijo Pedro.
 
- Antonia dijo: Es imposible, tenemos prohibido por nuestro padre Benjamín, reunirnos con cualquier chico y más si nos ve con unos de Constantina...Lo sentimos como mucho solo nos dejan jugar con los chicos de "Las Cuevas" y porque conocen a sus padres, mineros. Sois muy agradables chicos, pero Encarnita y yo tenemos que volver a casa. Nuestra madre Jerónima, nos espera para que le ayudemos a hacer el gazpacho y el puchero porque nuestro padre Benjamín, en breve volverá del ayuntamiento y querrá vernos en casa, sino se preocupará mucho y nos buscará por todo Villanueva del Río y Minas.
 
Miguel, entonces, viendo que las muchachas de marchaban, pensó que no se podían ir sin apreciar la gracia innata que tenía y que de ello dependía que Encarnita pudiera fijarse en él, ya que por su aspecto seguramente nunca se fijaría en él. De manera, que ni corto ni perezoso, comenzó a hablar, no había dicho nada hasta entonces.
 
- Es cierto Antonia y Encarnita, que vuestro padre os espera en casa? Mirad que si estáis con Pedro y conmigo un rato no os aburriereis ná. Mi amigo Pedro se sabe unas historias muy buenas y yo soy experto contando chistes. No hay persona que no se ría de ellos. Sabéis por qué los de "Tocina" ponen una cebolla en el coche chicas?.- dijo Miguel.
 
- No Miguel, porqué? .- dijeron Encarnita y Antonia riéndose.
 
- Pues porque es bueno para la circulación.- dijo con salero Miguel.
 
Antonia se rió tímidamente pero Encarnita echó una gran carcajada y entonces supo Miguel que la tendría en el bote más tarde o más temprano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario