La mañana del 02 de agosto de 1956 Antonia y Encarnita fueron a refrescarse a la "Ribera del Huéznar". Su madre, Jerónima, estaba cosiendo un mantón de Manila. En la cocina de la familia Recuero, se estaba cocinando un guiso de patatas con ternera. Jerónima era muy buena cocinera y enseñaba a sus dos hijas recetas que habían pasado de generación a generación.
Jerónima perdió a su madre con tan solo dos añitos. Su padre murió cuando ella era muy jovencita también. Siempre recordaba a Encarnita y Antonia historias de la guerra civil española y de la postguerra. Sufrieron muchas penurias por aquel entonces. Jerónima contaba como no había para comer durante la guerra civil y que había tenido que comerse la cal de las paredes. Más tarde vino la cartilla de racionamiento donde cada ciudadano tenía asignada su porción de alimento diaria.
Un día, Encarnita, fue a la carnicería y pidió a Asunción los pedacitos de jamón de restos que quedaban al cortarle a los clientes. Era muy feliz de poder disfrutar de un pedacito y de su sabor.
Vestían las prendas que ellas mismas confeccionaban, y como, por aquel entonces no existían las lavadoras, se iban a la ribera del Huéznar a lavar las prendas que se pondrían al día siguiente y que dejarían secar al sol en la azotea.
Aquella mañana la calor era sofocante, se rozaban los 50 grados. Pero en la Ribera del Huéznar, rodeadas de pinares, y de eucaliptus era muy refrescante. Antonia y Encarnita se bañaron en aquellas aguas, en cuyo fondo descansaban pedruscos. Cuando pasaron las 5 de la tarde se fueron a "Las Cuevas" a ver a su amiga Toñi.
Cuando llegaron allí, Toñi, les comentó que los chicos de Villanueva estaban por allí y que se habían vuelto a acercar los de Tocina, entre ellos, Miguel y Pedro.
Encarnita, al escuchar a Toñi nombrar el nombre de Miguel, le comenzó a temblar la voz. Toñi, les ofreció la idea de ir a la zona y estar un rato con ellos.
Tardaron en decidirse, pero al final las tres amigas; Toñi, Encarnita y Antonia se fueron a las "Cuevas". A lo lejos Encarnita divisó a Miguel y a Pedro y les señaló. Enseguida, vinieron corriendo en busca de aquellas tres muchachas.
- Buenas tardes chiquillas!!!.- Dijo Pedro.
- Buenas tardes Pedro,- dijeron las tres a la vez.
- Qué hacéis tirando piedras a los chicos de nuestro pueblo? Porqué?.- dijo Toñi.
- La historia, ha empezado porque uno de los mellizos de Villanueva, José le ha dicho a Miguel, que Encarnita era suya.- dijo Pedro y continuó hablando. Entonces Miguel le ha tirado una piedra a José y todos los de Tocina nos hemos tirado piedras contra los de aquí.
- No me lo puedo creer Pedro... Porqué sois así? Ya no queremos veros más.- dijo Encarnita.
- A lo que Miguel dijo: Encarnita, el otro día tú y tu hermana no os lo pasasteis bien con Pedro y conmigo? Te hice hasta reír con mi chiste, soltaste una carcajada enorme...Qué te pasa? Por qué te pones así, son juego de chicos...no pasa nada malo, sólo que el mellizo ese, José, hijo del minero, se ha enamorado de ti y yo también. Es normal entre los chicos, pelear por las muchachas...no te lo tomes a mal mujer!!!....
- Mira Miguel!.- le dijo Encarnita... El otro día, me pareciste simpático, es cierto, pero hoy he cambiado de opinión, además te he de decir algo. Que no me gustan los chicos con pantalón corto, ala ya lo he soltao,- dijo Encarnita.
José, el mellizo de la familia Lara, pasaba por allí. Desde el primer día que vio a Encarnita, se quedó prendado de ella. De manera que ni corto ni perezoso se acercó al lugar donde estaban los cinco reunidos y dijo:
- Encarnita, te llamas verdad? Y eres la hija de Benjamín y Jerónima verdad? Te veo cada día pasar cuando vas a la escuela, yo también voy al colegio de los "Hermanos Maristas".- dijo José
- Hola José.- si te tengo visto y de la Ribera. Tu padre es Antonio, el minero verdad?.- dijo Encarnita.
- Si, Encarnita. Oye te está molestando este maleducado de Tocina?
- No José, ya hemos hablado todo lo que había que hablar, de hecho nosotras tres, ya nos íbamos, mi madre Jerónima nos espera.-dijo Encarnita.
- Está bien Encarnita. Nos veremos otro día?.- dijo José.
- Mi padre Benjamín.- le dijo en voz baja y sin que su hermana Antonia ni su amiga Toñi, se enteraran...nos vigila. Está pendiente de los chicos que merodean por aquí. Así que no lo creo José.
Jerónima perdió a su madre con tan solo dos añitos. Su padre murió cuando ella era muy jovencita también. Siempre recordaba a Encarnita y Antonia historias de la guerra civil española y de la postguerra. Sufrieron muchas penurias por aquel entonces. Jerónima contaba como no había para comer durante la guerra civil y que había tenido que comerse la cal de las paredes. Más tarde vino la cartilla de racionamiento donde cada ciudadano tenía asignada su porción de alimento diaria.
Un día, Encarnita, fue a la carnicería y pidió a Asunción los pedacitos de jamón de restos que quedaban al cortarle a los clientes. Era muy feliz de poder disfrutar de un pedacito y de su sabor.
Vestían las prendas que ellas mismas confeccionaban, y como, por aquel entonces no existían las lavadoras, se iban a la ribera del Huéznar a lavar las prendas que se pondrían al día siguiente y que dejarían secar al sol en la azotea.
Aquella mañana la calor era sofocante, se rozaban los 50 grados. Pero en la Ribera del Huéznar, rodeadas de pinares, y de eucaliptus era muy refrescante. Antonia y Encarnita se bañaron en aquellas aguas, en cuyo fondo descansaban pedruscos. Cuando pasaron las 5 de la tarde se fueron a "Las Cuevas" a ver a su amiga Toñi.
Cuando llegaron allí, Toñi, les comentó que los chicos de Villanueva estaban por allí y que se habían vuelto a acercar los de Tocina, entre ellos, Miguel y Pedro.
Encarnita, al escuchar a Toñi nombrar el nombre de Miguel, le comenzó a temblar la voz. Toñi, les ofreció la idea de ir a la zona y estar un rato con ellos.
Tardaron en decidirse, pero al final las tres amigas; Toñi, Encarnita y Antonia se fueron a las "Cuevas". A lo lejos Encarnita divisó a Miguel y a Pedro y les señaló. Enseguida, vinieron corriendo en busca de aquellas tres muchachas.
- Buenas tardes chiquillas!!!.- Dijo Pedro.
- Buenas tardes Pedro,- dijeron las tres a la vez.
- Qué hacéis tirando piedras a los chicos de nuestro pueblo? Porqué?.- dijo Toñi.
- La historia, ha empezado porque uno de los mellizos de Villanueva, José le ha dicho a Miguel, que Encarnita era suya.- dijo Pedro y continuó hablando. Entonces Miguel le ha tirado una piedra a José y todos los de Tocina nos hemos tirado piedras contra los de aquí.
- No me lo puedo creer Pedro... Porqué sois así? Ya no queremos veros más.- dijo Encarnita.
- A lo que Miguel dijo: Encarnita, el otro día tú y tu hermana no os lo pasasteis bien con Pedro y conmigo? Te hice hasta reír con mi chiste, soltaste una carcajada enorme...Qué te pasa? Por qué te pones así, son juego de chicos...no pasa nada malo, sólo que el mellizo ese, José, hijo del minero, se ha enamorado de ti y yo también. Es normal entre los chicos, pelear por las muchachas...no te lo tomes a mal mujer!!!....
- Mira Miguel!.- le dijo Encarnita... El otro día, me pareciste simpático, es cierto, pero hoy he cambiado de opinión, además te he de decir algo. Que no me gustan los chicos con pantalón corto, ala ya lo he soltao,- dijo Encarnita.
José, el mellizo de la familia Lara, pasaba por allí. Desde el primer día que vio a Encarnita, se quedó prendado de ella. De manera que ni corto ni perezoso se acercó al lugar donde estaban los cinco reunidos y dijo:
- Encarnita, te llamas verdad? Y eres la hija de Benjamín y Jerónima verdad? Te veo cada día pasar cuando vas a la escuela, yo también voy al colegio de los "Hermanos Maristas".- dijo José
- Hola José.- si te tengo visto y de la Ribera. Tu padre es Antonio, el minero verdad?.- dijo Encarnita.
- Si, Encarnita. Oye te está molestando este maleducado de Tocina?
- No José, ya hemos hablado todo lo que había que hablar, de hecho nosotras tres, ya nos íbamos, mi madre Jerónima nos espera.-dijo Encarnita.
- Está bien Encarnita. Nos veremos otro día?.- dijo José.
- Mi padre Benjamín.- le dijo en voz baja y sin que su hermana Antonia ni su amiga Toñi, se enteraran...nos vigila. Está pendiente de los chicos que merodean por aquí. Así que no lo creo José.
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