domingo, 28 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 11: FIN DE AÑO. JOSÉ Y EL REENCUENTRO CON LA FAMILIA LARA

         Era "Fin de Año" en Villanueva del Río y Minas. Las mujeres de familia preparaban con esmero la cena de esa noche. No podía faltar el rebujillo, el champán, los bizcochos, las cenas elaboradas y entre otros platos, la sopa, para el intenso frío de la noche.

Todo estaba preparado para la gran ocasión. Las mesas se decoraban exquisitamente con velas, adornos navideños y se preparaban las doce uvas de la suerte del año que estaba por entrar.

Aquella noche, José volvía de camino a casa. Tuvo que coger un tren para volver desde Santader a Sevilla y una vez estuvo en Sevilla coger un autocar que le llevaría hasta su tan esperado pueblo de "Villanueva del Río y Minas".

En casa de la familia Lara, Concha preparaba la cena y Carmela la madre le ayudaba a poner la mesa pues esa noche serían cinco comensales; por un lado Antonio el padre de familia y minero, por otro lado Carmela, la madre, y los tres hermanos Concha la mayor y los mellizos Manuel y José que estaba de camino.

Todos estaban ansiosos por recibir a José. Había pasado un año desde que no lo veían pues trabajando de camarero en hoteles por toda España sólo habían podido mantener contacto por correo y teléfono.

Faltaban tres quilómetros para que José llegara a su destino. Todavía no le había comentado a Encarnita que ese día iba a volver desde Santander. Encarnita tenía contacto con su novio José por carta y deseaba con anhelo profundo poder verle algún día no muy lejano.

Encarnita, por otro lado, preparaba junto con su madre Jerónima y su hermana Antonia la cena de esa noche. Mientras todo quedaba listo para aquella celebración, Encarnita lloraba añorando la presencia de José y soñando con que no tardara en poder verle aunque sabía que era muy complicado pues José le había escrito por carta que el reencuentro no llegaría por lo menos hasta el verano cuando le dieran alguna semana de vacaciones.

Eran las 10 de aquella gélida noche del 31 de diciembre, nochevieja en Villanueva. José caminaba hasta el portal de la familia Lara.

Carmela había salido al portal pues sabía que en breve su hijo José se aproximaría por allí. De repente, en la oscuridad de la noche, divisó un cuerpo que apresuradamente corría hacia su encuentro.

Mirando hacia José, Carmela pudo divisar la silueta del que era su hijo.

- Joselito, eres tu? .- dijo Carmela llorando...

- ¡Mamá!.- exclamó José mientras corría hacia su madre.

El reencuentro fue conmovedor, se abrazaron durante diez minutos, con lágrimas que corrían de ambas mejillas.

- ¡Estás mas delgado José!.- dijo Carmela mientras observaba a su hijo.

- Eso son los hoteles mamá, no paro de trabajar, pero como muy bien.- dijo José para evitar la preocupación de su madre...

- Vamos para adentro caríño, que te esperan con anhelo tu padre y tus hermanos.- dijo Carmela.

- ¡Ufff, madre mía!¡ Qué alegría más grande de veros! Apresurémonos mamá.- dijo José.

Sin picar a la puerta, salieron a su encuentro Concha, Manuel y su padre Antonio.

- ¡José! qué alegría verte.- sonó al unísono.

- Y yo, qué ganas de veros a todos.

No pararon de besarse y abrazarse durante intensos minutos. Acto seguido, entraron a la casa pues fuera hacia mucho frío.

- José, nos tienes que contar tus andaduras por los hoteles y tus experiencias de camarero por allí.- dijo Concha.

- También nos tienes que decir cómo te tratan por allí, hermano.- dijo Manuel.

- Pues aunque diga lo contrario José, yo creo que muy bien no come, que lo veo más delgado.- dijo Carmela.

- Hombre, al niño se le ve en buena forma. Anda que no se nota que te cuidan José.- dijo su padre Antonio.

- Mamá, no te preocupes por nada, cierto es que Concha y tu me hacíais unos guisos muy buenos y de siempre he tenido buen estómago. Pero cierto es también que en los hoteles me dan la comida que sirven en el restaurante del hotel a los clientes, puedo comer cuanto quiera y muy variado ya que conozco la cocina de Santander, de Bilbao, de Pamplona, de muchísimas zonas en las que he estado trabajando y puedo decir con fuerte convicción que se come de maravilla.- dijo José.

- Y tu jefe del hotel, ¿qué tal, cómo te trata? .- dijo Manuel.

- Fenomenal Manuel. Para deciros que hoy no tenía fiesta y están tan contentos conmigo que no solo me dan el día de hoy de fiesta y eso que ahora hay muchísima faena por las celebraciones, sino que además, me han concedido tres días extras.- dijo José.

- Por cierto, Encarnita, ¿ sabe algo de que estás aquí?.- preguntó Concha a su hermano José.

- Pues he de deciros que no le he comentado nada, pues quería que fuera una sorpresa. Pero también ansío verla, he de comunicaros, que estoy reuniendo muchas pesetas para así hacer posible nuestro sueño que es casarnos en breve. No aguantamos por mucho tiempo más estar en esta triste situación y por carta ya le he comentado mi deseo, lo único que espero que me den la aprobación en su casa y no nos ponga Benjamín, el padre de Encarnita, trabas para ello.- dijo José.

- Así, que nos vamos de bodorrio, José! ¡Qué bien!.- exclamó Manuel.

Mientras la familia Lara conversaba largo y tendido, Encarnita, era ignorante de la sorpresa que le esperaba. Quién le iba a decir a aquella bella muchachita que en breve su sueño se iba a cumplir...

 

domingo, 7 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 10 : JOSÉ EMPIEZA DE CAMARERO Y LLAMA A SU FAMILIA POR NOCHEBUENA

Era nochebuena en "Villanueva del Río y Minas" de 1956 quedaba poco para despedir el año. Estaba siendo un invierno muy duro en aquel pueblecito sevillano, las madres cosían abrigos, elaboraban bufandas y mantas para aguantar el intenso frío. Y los niños se cobijaban en sus casas al abrigo de la leña en compañía de la familia.

José, el mellizo, había obtenido la segunda mejor nota de Bachillerato y podía optar entre varios trabajos. Podía elegir entre trabajar en Correos o en Telefónica, a parte, había aprendido el oficio de camarero y se marchó de hotel en hotel. Estuvo en Madrid, San Sebastián, Santander, Bilbao, Castellón, La Rioja, Pamplona... y en breve tendría que hacer la mili junto con su hermano mellizo Manuel.

Aquella nochebuena, José estaba en el Hotel "Villa Conchita" cuando recordó que tenía que llamar a su familia para felicitarles.

Encarni, estaba ayudando a su hermana Antonia y a su madre Jerónima a preparar canelones. Por otro lado, en casa de la familia Lara, el minero y padre de los mellizos, Concha la hermana mayor elaboraba un guiso para sus padres y hermano Manuel.

José avisó a su jefe y le comentó que se iba a ausentar diez minutos para llamar a su familia y volver al trabajo en seguida. Primero llamó a su casa y más tarde llamaría a Encarni.

Mientras Concha estaba haciendo el guiso, sonó el teléfono en el comedor. Fue corriendo a buscarlo sin saber quién podría estar al otro lado.

- Concha!! .- dijo su hermano José.

- Hombre....José!!!!! Cómo estás hermano? Te vamos a echar mucho de menos esta noche...Estoy preparando ese guiso de patata que tanto os gusta a ti y a Manuel...cómo me gustaría que estuvieras aquí con nosotros.- dijo Concha.

- Y yo...me encantaría poder estar ahí celebrando la nochevieja con vosotros. Os echo mucho de menos también, por ahí no sé, pero por aquí hace un frío del copón...y la verdad que está siendo muy duro el invierno.- dijo José. Estoy cobrando bastante dinero, tengo pensado pedirle a Encarni matrimonio y que nos vayamos a vivir a otra ciudad donde puedan crecer nuestros hijos el día de mañana y garantizarles un futuro.

- Pues la verdad que me alegro muchísimo, que te esté yendo tan bien José! Por aquí, el papa, sigue en la mina, este año le está pasando factura, hace mucho frío y las minas le están volviendo más viejo cada día. La mama sigue enferma, le dan ataques cada dos por tres, y Manuel está trabajando y en breve tendrá que hacer la mili, que ya os ha llegado la correspondencia.- dijo Concha.

- Me alegro tanto de escuchar que estáis como siempre...es una tranquilidad muy grande para mí, saber que todos estáis bien. Yo no paro, de un hotel a otro. La verdad es que he aprendido muy bien el oficio y soy muy buen camarero, aquí todo el mundo me respeta y me hago respetar. En este hotel me tratan de maravilla y el fin de semana me dan tres o cuatro horas de rato libre y entonces me pongo a escribir cartas a Encarnita.- dijo José.

- Encarnita está muy bien José, cada día más guapa, la muchacha...Su familia también está bien. El padre ahora trabaja en el ayuntamiento. Ella acabó la escuela y durante este tiempo ha recolectado algodón en el campo, ha recogido la oliva y borda mantones de manila como su madre Jerónima.- dijo Concha.

- Tengo tantas ganas de verla...En mis cartas siempre se lo digo. Desde que nos hicimos novios a penas he estado con ella. Es más la última vez su madre Jerónima nos avisó de que su padre al enterarse de que yo quería "hablar dentro de su casa" con su padre, y pedirle ser su novia; Jerónima intimidó a Encarni y le dijo que su padre Benjamín, no quería que nos hicieramos novios y Jerónima le dijo a Encarnita que se envenenaría si eso pasaba por miedo a la respuesta de su marido. Pero yo a Encarnita le he dicho que no se preocupe, que su madre para nada se va a envenenar, que eso lo dice por miedo a Benjamín.- dijo José convencido de que nada pasaría.

- Bueno José tu piensa que cuando Benjamín te acabe conociendo más, te va a aceptar como un hijo más. Encarnita le dirá a sus padres que querrá estar contigo aunque les pese, yo veo a esta chiquilla muy enamorada de ti José.- dijo Concha.

- Sí, lo sé...Me lo dice por carta. Encarnita tiene muchas ganas de verme y no tardaré en volver al pueblo, cuando acabe la mili porque nos llamarán en breve y de hecho ya tenemos la correspondencia que nos avisan, y cuando vuelva todo cambiará.- dijo José con firmeza y seguridad.

- José está aquí al lado escuchando tu hermano Manuel, te lo paso?.- dijo Concha.

- Sí pásamelo por favor.- dijo José.

- Qué pasa contigo? Cómo estás hermano? Te echamos mucho de menos todos, ya no es lo mismo sin ti, me aburro mucho, ya no me puedo meter contigo...-sonrió Manuel.

- Cierto! Yo también os echo mucho de menos. Pero tranquilos, en breve iré por ahí, tengo pensado que cuando acabemos la mili, pedirle a Encarnita de casarme con ella. Lleva mucho tiempo esperándome pobre y necesita de mí y yo de ella.- dijo José con un nudo en la garganta.

- Pues no se hable más José! No me dijiste que te debían un día entero? Pues cuando sea fin de año, cógelo y cenamos todos juntos. Te parece?. -dijo Manuel.

- Pues claro! será estupendo!.- dijo José mientras pensaba en su reencuentro con su familia y con la que tanto había deseado, Encarnita.

Manuel colgó el teléfono y fue a avisar a su madre Carmela y a su hermana Concha de que José haría todo lo posible por volver a casa, para pasar con ellos la noche de fin de año. Se respiraba un ambiente de felicidad intenso, de alegría y añoranza.









 

miércoles, 3 de septiembre de 2014