domingo, 7 de septiembre de 2014

CAPÍTULO 10 : JOSÉ EMPIEZA DE CAMARERO Y LLAMA A SU FAMILIA POR NOCHEBUENA

Era nochebuena en "Villanueva del Río y Minas" de 1956 quedaba poco para despedir el año. Estaba siendo un invierno muy duro en aquel pueblecito sevillano, las madres cosían abrigos, elaboraban bufandas y mantas para aguantar el intenso frío. Y los niños se cobijaban en sus casas al abrigo de la leña en compañía de la familia.

José, el mellizo, había obtenido la segunda mejor nota de Bachillerato y podía optar entre varios trabajos. Podía elegir entre trabajar en Correos o en Telefónica, a parte, había aprendido el oficio de camarero y se marchó de hotel en hotel. Estuvo en Madrid, San Sebastián, Santander, Bilbao, Castellón, La Rioja, Pamplona... y en breve tendría que hacer la mili junto con su hermano mellizo Manuel.

Aquella nochebuena, José estaba en el Hotel "Villa Conchita" cuando recordó que tenía que llamar a su familia para felicitarles.

Encarni, estaba ayudando a su hermana Antonia y a su madre Jerónima a preparar canelones. Por otro lado, en casa de la familia Lara, el minero y padre de los mellizos, Concha la hermana mayor elaboraba un guiso para sus padres y hermano Manuel.

José avisó a su jefe y le comentó que se iba a ausentar diez minutos para llamar a su familia y volver al trabajo en seguida. Primero llamó a su casa y más tarde llamaría a Encarni.

Mientras Concha estaba haciendo el guiso, sonó el teléfono en el comedor. Fue corriendo a buscarlo sin saber quién podría estar al otro lado.

- Concha!! .- dijo su hermano José.

- Hombre....José!!!!! Cómo estás hermano? Te vamos a echar mucho de menos esta noche...Estoy preparando ese guiso de patata que tanto os gusta a ti y a Manuel...cómo me gustaría que estuvieras aquí con nosotros.- dijo Concha.

- Y yo...me encantaría poder estar ahí celebrando la nochevieja con vosotros. Os echo mucho de menos también, por ahí no sé, pero por aquí hace un frío del copón...y la verdad que está siendo muy duro el invierno.- dijo José. Estoy cobrando bastante dinero, tengo pensado pedirle a Encarni matrimonio y que nos vayamos a vivir a otra ciudad donde puedan crecer nuestros hijos el día de mañana y garantizarles un futuro.

- Pues la verdad que me alegro muchísimo, que te esté yendo tan bien José! Por aquí, el papa, sigue en la mina, este año le está pasando factura, hace mucho frío y las minas le están volviendo más viejo cada día. La mama sigue enferma, le dan ataques cada dos por tres, y Manuel está trabajando y en breve tendrá que hacer la mili, que ya os ha llegado la correspondencia.- dijo Concha.

- Me alegro tanto de escuchar que estáis como siempre...es una tranquilidad muy grande para mí, saber que todos estáis bien. Yo no paro, de un hotel a otro. La verdad es que he aprendido muy bien el oficio y soy muy buen camarero, aquí todo el mundo me respeta y me hago respetar. En este hotel me tratan de maravilla y el fin de semana me dan tres o cuatro horas de rato libre y entonces me pongo a escribir cartas a Encarnita.- dijo José.

- Encarnita está muy bien José, cada día más guapa, la muchacha...Su familia también está bien. El padre ahora trabaja en el ayuntamiento. Ella acabó la escuela y durante este tiempo ha recolectado algodón en el campo, ha recogido la oliva y borda mantones de manila como su madre Jerónima.- dijo Concha.

- Tengo tantas ganas de verla...En mis cartas siempre se lo digo. Desde que nos hicimos novios a penas he estado con ella. Es más la última vez su madre Jerónima nos avisó de que su padre al enterarse de que yo quería "hablar dentro de su casa" con su padre, y pedirle ser su novia; Jerónima intimidó a Encarni y le dijo que su padre Benjamín, no quería que nos hicieramos novios y Jerónima le dijo a Encarnita que se envenenaría si eso pasaba por miedo a la respuesta de su marido. Pero yo a Encarnita le he dicho que no se preocupe, que su madre para nada se va a envenenar, que eso lo dice por miedo a Benjamín.- dijo José convencido de que nada pasaría.

- Bueno José tu piensa que cuando Benjamín te acabe conociendo más, te va a aceptar como un hijo más. Encarnita le dirá a sus padres que querrá estar contigo aunque les pese, yo veo a esta chiquilla muy enamorada de ti José.- dijo Concha.

- Sí, lo sé...Me lo dice por carta. Encarnita tiene muchas ganas de verme y no tardaré en volver al pueblo, cuando acabe la mili porque nos llamarán en breve y de hecho ya tenemos la correspondencia que nos avisan, y cuando vuelva todo cambiará.- dijo José con firmeza y seguridad.

- José está aquí al lado escuchando tu hermano Manuel, te lo paso?.- dijo Concha.

- Sí pásamelo por favor.- dijo José.

- Qué pasa contigo? Cómo estás hermano? Te echamos mucho de menos todos, ya no es lo mismo sin ti, me aburro mucho, ya no me puedo meter contigo...-sonrió Manuel.

- Cierto! Yo también os echo mucho de menos. Pero tranquilos, en breve iré por ahí, tengo pensado que cuando acabemos la mili, pedirle a Encarnita de casarme con ella. Lleva mucho tiempo esperándome pobre y necesita de mí y yo de ella.- dijo José con un nudo en la garganta.

- Pues no se hable más José! No me dijiste que te debían un día entero? Pues cuando sea fin de año, cógelo y cenamos todos juntos. Te parece?. -dijo Manuel.

- Pues claro! será estupendo!.- dijo José mientras pensaba en su reencuentro con su familia y con la que tanto había deseado, Encarnita.

Manuel colgó el teléfono y fue a avisar a su madre Carmela y a su hermana Concha de que José haría todo lo posible por volver a casa, para pasar con ellos la noche de fin de año. Se respiraba un ambiente de felicidad intenso, de alegría y añoranza.









 

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